V CENTENARIO ESCUELA DE SALAMANCA (1526-2026) Francisco de Vitoria (II)

Continuando con el contenido de los artículos publicados los meses pasados, sobre la celebración este 2026 de los quinientos años del origen de la llamada Escuela de Salamanca y su principal artífice, el fraile dominico Francisco de Vitoria, hay que decir que esta corriente de pensamiento surgida en aquel siglo XVI muy relacionada con los acontecimientos que en aquel momento se estaban dando, con los conflictos europeos y de guerras contra el islam y de los movimientos geopolíticos en general, y principalmente con lo que suponía la conquista de America, generó respuestas y dio como fruto un cambio total en la propia concepción y papel del ser humano y en la visión global del mundo.

Aquellos teólogos, filósofos y juristas, principalmente, generaron toda una corriente de pensamiento y llamamiento al poder político, basada en principios morales universales, con el fin de que las decisiones y acciones de la persona fueran orientadas hacia su dignidad. Fue un movimiento multidisciplinar local, pero de influencia universal. Contribuyó al intento de progreso civilizado. Se defendieron los derechos de las personas más débiles, constituyendo un impulso para la concepción de la paz, basándose en conceptos como la comunidad internacional y derecho de gentes, derechos humanos, o la guerra justa. Estamos ante lo que algunos estudiosos llaman la escuela española del Derecho Internacional o Escuela española de la Paz. Estaría bien que en un momento como el actual, la ONU recogiese este testigo y tuviese el coraje de alzar la voz y actuar de verdad en defensa del ser humano y de la legalidad internacional.

Francisco de Vitoria concebía al ser humano como un ser claramente sociable, libre y racional, de naturaleza perfectible, encontrando en esa comunidad compartida social los medios para ese perfeccionamiento, requiriendo para ello una estructura, y un orden que es lo que proporciona el Derecho. Las sociedades tienen que ir orientadas al BIEN COMÚN, y al mismo tiempo esa vida social tiene que ayudar también al individuo a ese perfeccionamiento personal de desarrollo, que a todos ayuda a civilizarse.

Claramente aquellos pensadores trataron las cuestiones morales del ser humano y su aplicación práctica, así como sus derivaciones en la esfera del Derecho; y también de la economía, pues sensibles a los problemas y nuevas situaciones que se estaban generando en la época, con el nacimiento de nuevos mercados y desarrollo del comercio, fueron pioneros y generaron puntos de pensamiento sobre la compraventa, el valor económico y dinero, los cambios, el precio natural y precio justo, la fijación del precio legal por los gobernantes, la usura, la economía moral y mercantilista.

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